jueves, 3 de marzo de 2011

Toronto, la ciudad multirracial


Combinando el pasado con el futuro, lo indígena con lo europeo, inviernos crudos con primaveras floridas y el trabajo intenso con la mayor gama de entretenimientos, Toronto -capital de la provincia de Ontario, Canadá- es como una muestra gratis de nuestro planeta

MODERNA Y COSMOPOLITA
Si creías que Toronto se conoce en un día, estabas equivocadísimo. Esta ciudad es una de las más grandes de Canadá, y está llena de sitios para visitar, actividades culturales y paseos para disfrutarla a pleno. Toronto significa "lugar de encuentro" en la lengua de los indios hurones. Y lo sigue siendo, ya que está habitada por miles de inmigrantes de todo el mundo. La capital de la provincia de Ontario forma parte de la zona urbana conocida como Golden Horseshoe ("La herradura de oro"), que bordea la costa occidental del lago Ontario.
Gracias a la amplia política de inmigración, Toronto recibió en los últimos doscientos años una variada y abundante masa de inmigrantes de más de 80 culturas diferentes que conforman sus 3,8 millones de habitantes. Ellos enriquecieron a la ciudad étnicamente de modo tal que caminar por Toronto equivale a dar una vuelta al mundo en 80 pasos. En esta ciudad cosmopolita encontrás Portugal Villa, una enorme Chinatown, Little Budapest, Little Italy, Little Poland, Greektown, Little India, Koreatown y el área que rodea a la Bathurst Street, poblada por la comunidad caribeña. Cada una de estas zonas no son ghettos, sino escenarios de Toronto que, con los aromas de sus platos y sus tradiciones típicas, rescatan su propia identidad y conviven en absoluta armonía. Tantas culturas distintas han logrado además que la vida en Toronto esté llena de fiestas y celebraciones tradicionales: desde el festival de salsa y merengue llamado Caribeana -que recuerda al estilo de vida de los trópicos- hasta el gigantesco Pow-Wow (reunión de indígenas de distintas partes del país) celebrado en el Anfiteatro del Sky Dome. Este anfiteatro es otro de los puntos deslumbrantes de la ciudad. Es el único estadio del mundo con techo retráctil. Y dentro de él está el famoso Sky Dome Hotel, donde los fanáticos del deporte pueden ver el partido, o el Pow-Wow, por la ventana desde la misma cama. El estadio está junto a la CN Tower, una torre de 187 pisos y 553 metros de altura que se ve de todas partes, es el punto de referencia de Toronto y la antena de comunicaciones para todo el país. Además tiene un restaurante giratorio que te ofrece una vista área de toda la ciudad. Sólo desde la torre te podés dar cuenta de todo lo que la ciudad junto al lago tiene para ofrecerte.

LA CALLE MÁS LARGA DEL MUNDO
Toronto nació en 1750 como un puesto de comercio de pieles establecido por marinos franceses. Los ingleses fundaron la primera colonia en 1793 con el nombre de "York". En 1815, los americanos lograron su independencia y en 1867 -debido a su cómodo puerto protegido y de fácil acceso a los lagos Ontario y Hurón-, fue denominada capital de Ontario.
Esta modernísima ciudad está interconectada por galerías subterráneas atestadas de comercios y restaurantes, fuentes y cascadas, climatizadas aún cuando afuera haga 30 grados bajo cero. Toda esta red de túneles forma una suerte de segunda Toronto subterránea, en la que se pueden pasar días sin asomar la nariz. La costanera junto al lago -llamada "The Beaches"-, tiene una gran cantidad de bares y almacenes de antigüedades ubicados en antiguas casas de los años ´30. Es recomendable un paseo por el barrio irlandés de Cabbagetown (Pueblo de Zapallos), una zona de antiguas casas recicladas, parques y jardines, llamado así debido a que los inmigrantes cultivaban zapallos en los jardines delanteros.

Toronto figura en el Libro Guinness de los récords por tener la calle más larga del mundo: la Yongue Street mide 1.896 kilómetros de largo, extendiéndose desde la orilla del lago Ontario junto al viejo puerto, hasta áreas residenciales, zonas rurales y aldeas de indios, dejando detrás ríos, lagos y florestas.
Un ómnibus antiguo da una vuelta completa y guiada por la parte vieja de la ciudad. El boleto por el día te permite bajar y subir todas las veces que quieras en cualquiera de los puntos turísticos principales. Si lo que querés es recorrer el lago Ontario y sus islas, hay once empresas distintas que parten del puerto realizando desde excursiones en catamarán hasta cenas románticas con baile a bordo.

Junto al lago está el Queens Quay, un muelle con más de cien comercios repletos de bellas artesanías canadienses. Otro muelle es el Harbourfront Antique Market, especializado en antigüedades. En el Harbourfront Centre se pueden disfrutar festivales y shows durante todo el año. Del Westin Harbour Castle Hotel parten los ferries y lanchas que llevan a islas como Centre Island, que tiene a "Centreville" -una réplica en miniatura de una ciudad de Ontario del siglo pasado, en una escala de 1/12-. En Hanlan's Point se puede descansar en hermosas playas.

TODO PARA VER, COMER Y HACER
Si algo no falta en Toronto son espectáculos: cuenta con 44 salas en total y más de 140 compañías artísticas, que ubican a la ciudad como el tercer mayor centro de teatro de habla inglesa. Se puede asistir a una falsa fiesta de casamiento o al "Festín del Rey": una cena totalmente medieval, en un castillo con juglares y caballeros de armaduras.

Los platos típicos imperdibles son el salmón y el venado, sus vinos se caracterizan por la delicadeza de su sabor. Las palmas se las lleva el insólito y delicioso Ice Wine ("vino de hielo"), que debe su nombre a que está hecho con racimos cosechados después de congelarse en la misma viña. Una vez prensadas, las uvas congeladas largan un jugo muy dulce que produce un vino con aroma a vainilla, nuez y miel. En el mercado de St. Lawrence ("St. Lawrence Market") de los sábados en la Front St. se puede saborear una increíble cantidad de exquisiteces: caviares nacionales e importados y peces ahumados, entre los que se destaca el "American Candy" (Caramelo Norteamericano), que es salmón canadiense curado con jarabe de arce y espolvoreado con pimienta. Los viejos depósitos del siglo pasado que bordean la calle alojan modernísimas oficinas, restaurantes y pubs donde se mezclan con gusto las construcciones antiguas con estilos ultramodernos.

DIVERSIÓN ESTILO CANADIENSE
Llegar a Canadá significa moverse sin parar. Los canadienses pasan tantos meses de invierno encerrados, que cuentan con una amplia gama de actividades culturales. En cambio, en cuanto sale un poco de sol están siempre afuera, aprovechando el corto verano. Existen 24 servicios distintos de visitas guiadas que ofrecen tours históricos por la ciudad, desde una vuelta explicada por la periferia de Toronto con visita a las Cataratas del Niágara y los Whirlpool Rapids (Rápidos del Remolino) para los que prefieren la aventura, y paseos por los viñedos y bodegas, hasta el Tour Fantasma, un recorrido nocturno por casas tradicionales y "embrujadas", acompañado por relatos de terror.

Otro lugar muy atractivo es el Cullen Gardens & Miniature Village, un inmenso jardín botánico con aves exóticas y una réplica de la antigua Toronto en miniatura, con juegos infantiles, feria artesanal, música en vivo y un amplio centro comercial. Pero lo más canadiense de todo es Chudleigh´s, un sitio donde la consigna es convertirse en granjero loco, trepar por gigantescas parvas de heno recién cortado, revolcarse en granos de maíz, cosechar manzanas y ordeñar vacas, probar jarabe de arce, castañas y pan recién horneado bailando música country sintiéndose un verdadero campesino canadiense.

Toronto es el lugar ideal para comprar artesanías indígenas, valiosas antigüedades europeas o sorpresas muy económicas en sus variados y concurridos mercados de pulgas. Se pueden ver óperas rock, conciertos de orquestas de todo el mundo y shows de los principales exponentes del rock actual.

Toronto from Daniel McPhee on Vimeo.

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